Dandelion and Burdock

No sé si a ti también te pasa, que te tumbas en la cama las tardes en las que no tienes que hacer nada, y te dispones a leer, o a ver una película y no puedes porque no te concentras, porque algo te da vueltas en la cabeza dejando todo lo demás en un segundo plano. No puedo prestar atención a cosas triviales, no puedo simplemente ignorar las cosas importantes. A veces creo que pienso demasiado, que me preocupo por lo mínimo haciendo un mundo de problemas donde sólo hay algo que falla, nimiedades que me afectan.

(Fuente: indirectas, vía hachedesilencio)

UN PERRO PUEDE estar rengo, ronco, ciego, hambriento, descaderado, sordo, encandilado, roto, puede sacar la lengua porque está cansado e inventarse otra para lamerse; puede ser un hotel lleno de parásitos, puede llorar, aullar, desconsolarse, saberse animal y doméstico, puede no tener dios a su perruna imagen y semejanza, ni virgen maría; ni saber la hora, ni saber el año, ni saber si el frío está afuera o en sus huesos, ni saber si aquello que lo pateó es el diablo; puede entender catorce palabras de hombre, y entender que un año para él son siete años y que la muerte llega así más pronto; un perro puede estar mal, horriblemente mal, a punto de morirse, pero igual -si lo llamás con ganas- agarra y viene y te arma fiesta y te mueve la cola y se te queda al lado, por las dudas de que vos estés más triste.

—Hernán Casciari  

(Fuente: hachedesilencio.net, vía hachedesilencio)